domingo, septiembre 17, 2006


4.2 Lingüística y poética
Jakobson, R.

Esta sesión fue dada el mismo día que la anterior, porque como se mencionó, el programa de exposiciones ya estaba establecido y no podía atrasarse por la realización de las conferencias del pasado 4 y 5 se septiembre.

La lectura a comprender fue Lingüística y poética, de Jakobson R. (1981). La exposición fue dada por el profesor Brizuela, ya que el equipo expositor no se presentó. De forma breve se expuso lo siguiente...

El autor nos habla sobre la relación de la poética y la lingüística. Para empezar, el objeto principal de la poética es la diferencia específica del arte verbal con respecto a otras artes y a otros tipos de conducta verbal, tiene un puesto preeminente dentro de los estudios literarios. Trata de problemas de estructura verbal y puesto que la lingüística es la ciencia que engloba a toda la estructura verbal, se considera a la poética como una parte integrante de aquélla.

Muchos rasgos poéticos forman parte, no sólo de la ciencia del lenguaje, sino también de toda la teoría de los signos; de la semiótica en general. Afirmación válida para el arte verbal y para todas las variantes de la lengua.

La cuestión de las relaciones entre la palabra y el mundo no concierne en exclusiva al arte verbal, sino a todo tipo de discurso. Los valores de verdad, como “entidades extralingüísticas”, exceden los límites de la poética y de la lingüística en general.

Los estudios literarios, con la poética al frente, consisten –al igual que la lingüística– en dos grupos de problemas: sincrónicos y diacrónicos. La descripción sincrónica considera, no sólo la producción literaria, sino también aquella parte de la tradición que ha permanecido viva o ha sido revivida durante una determinada etapa.

El lenguaje debe ser investigado en toda la gama de sus funciones. Se debe definir el lugar que ocupa la poética dentro de las otras funciones, y para ello se requiere analizar los factores que forman parte de cualquier hecho del habla, de cualquier acto de comunicación verbal. El hablante envía un mensaje al oyente. Para que sea operativo, ese mensaje requiere un contexto al que referirse, susceptible de ser captado por el oyente y con capacidad verbal o de ser verbalizado; un código común a hablante y oyente y por último, un contacto, un canal de transmisión y una conexión psicológica entre hablante y oyente, que permita a ambas entrar y permanecer en comunicación.
Cada uno de esos seis elementos determina una función diferente del lenguaje. La diversidad no se encuentra en el monopolio de una de estas funciones varias, sino en un orden jerárquico diferente. La estructura verbal del mensaje depende de la función predominante básicamente.

En muchos casos la tarea primordial es la función llamada referencial, orientada hacia el contexto.

Otra es la función emotiva o expresiva, enfocada hacia el hablante, la cual aspira a una expresión directa de la actitud de éste hacia lo que está diciendo. El estrato puramente emotivo de una lengua está representado por las interjecciones, que difieren de los medios de un lenguaje referente por su patrón sonoro. La función emotiva puesta en manifiesto en las interjecciones está en las locuciones a su nivel fónico, gramatical y léxico.

La orientada hacia el oyente es la función conativa, la cual encuentra su más pura expresión gramatical en el vocativo y el imperativo, que desde el punto de vista sintáctico, morfológico y fonológico, se desvían de otras categoría nominales y verbales.

Según Bühler, el modelo tradicional del lenguaje se reducía a esas tres funciones (emotiva, conativa y referencial), y los tres ángulos de este modelo (la primera persona del hablante, la segunda del oyente y la tercera, alguien o algo ya mencionado, mensaje). Sin embargo se observan tres nuevos factores constitutivos de la comunicación verbal y tres funciones del lenguaje correspondientes.

Ya que existen mensajes cuya función primordial es establecer, prolongar o interrumpir la comunicación, para comprobar si el canal funciona, para atraer o confirmar la atención continua del interlocutor o para prolongar la comunicación. Esta última dada por la función fática, siendo la única función del lenguaje que los humanos compartimos con los animales.
La función metalingüística se encuentra presente siempre que el hablante y/o el oyente necesitan comprobar si emplean el mismo código, fijando la atención del habla en el código.

La tendencia hacia el mensaje como tal es la función poética, de aquí que, al tratar de la función poética, la lingüística no puede autolimitarse al campo de la poesía, ya que profundiza en la clasificación fundamental de signos y objetos, a base de promover la cualidad evidente de aquellos.
Ya en clase se comentó que resulta de suma importancia para nuestra carrera el estudio de la función conativa, ya que nuestro trabajo está enfocado en mayor parte hacia el oyente, ya que es nuestro usuario meta.

OP. Resulta ser muy útil para nosotros los diseñadores la comprensión de estas seis funciones del lenguaje, ya que el esquema simple representado por un emisor-mensaje-receptor no es suficiente en un área profesional de aplicación a la comunicación de todo tipo de mensajes, y más si estos deben ser comprendidos por una población que busca claridad y funcionabilidad. Ahora sólo basta aplicar estos conceptos a un proyecto dónde se puede entablar una comunicación eficaz con nuestros usuarios.

Links...
Jakobson, Roman. Lingüística y poética. Madrid: Catedra, 1981.