sábado, septiembre 16, 2006


4.1
La imagen visual: su lugar en la comunicación
Gombrich, E.H.

Esta sesión se vio atrasada debido a las pasadas conferencias de Contacto Septiembre 06, puesto que la clase fue suspendida, así que a continuación hablaremos de los puntos más importantes vistos en clase.

Nuestra época es una época visual, donde la imagen se impondrá a la palabra escrita, pero para ello es necesario cuestionarse sobre las limitaciones de ambos lenguajes, qué pueden y que no pueden.

Karl Büler propone tres divisiones del lenguaje las cuales distinguen las funciones de expresión, activación y descripción (síntoma, señal y símbolo). Entonces se dice que un acto de habla es expresivo si nos informa del estado de ánimo del hablante.

Resulta importante distinguir la expresión de una emoción de su activación, el síntoma de la señal, especialmente cuando se habla de comunicar sensaciones.

Así, la imagen visual tiene supremacía en cuanto a la capacidad de activación, que su uso con fines expresivos es problemático y que, sin ayudas, carece en general de la posibilidad de ponerse a la altura de la función enunciativa del lenguaje.

Se puede deducir a través de la historia que los predicadores y maestros precedieron a los modernos publicistas en el conocimiento de las formas en que puede afectarnos la imagen visual.

La posibilidad de hacer una lectura correcta de la imagen se rige por tres variables: el código,
el texto y el contexto. En combinación, los medios de la palabra y la imagen aumentan la posibilidad de hacer una reconstrucción correcta. Éste apoyo mutuo facilita la memorización.

Ya hablando del contexto, podemos observar como éste y el propósito dictan una simplificación del código concentrándose en un pequeño número de características distintivas. Sin embargo nunca se debe olvidar que el contexto tiene que estar apoyado en expectativas previas basadas en la tradición. Cuando se rompen esos vínculos, la comunicación también falla.

En nuestros días, sólo nuestra confianza en ciertos informantes o instituciones despeja nuestras dudas de que una imagen vista en un libro, periódico o pantalla muestre realmente lo que se dice que muestra. La información que se extrae de una imagen puede ser totalmente independiente de la intención del autor.


En el proceso de transmisión visual de la información, la selección siempre revelará la interpretación que su autor haga de lo que considere relevante. La interpretación por parte del autor de la imagen ha de ser siempre correspondida por la interpretación del observador. Ninguna imagen cuenta su propia historia. Como se mencionó, la descripción y la información verbales son las que corrigen la lectura del código.

Los espectadores también contribuyen a la representación al momento de recurrir a las imágenes almacenadas en su mente. Cuando el espectador se encuentra frente a un tipo desconocido de estructura se percata del elemento desconcertante de toda representación.

Cuanto más fácil es separar el código del contenido, más se puede basar en la imagen para comunicar un tipo particular de información. Un código selectivo del que se sabe es un código permite al autor de la imagen filtrar ciertos tipos de información y codificar sólo las características que tienen interés para el receptor.

Hablando sobre la abstracción, el árbol genealógico pone de manifiesto la ventajas del diagrama visual a diferencia de un texto escrito, ya que la detección de relaciones es más sencilla de comprender que con una cadena de afirmaciones verbales.

La lectura de una imagen, así como la recepción de cualquier otro mensaje, depende del conocimiento previo de las posibilidades; sólo se puede reconocer lo que ya se conoce.

La transición de la imagen al símbolo da muestra de que la propia escritura evolucionó a partir de la pictografía. Pero la escritura no es sino una de varias formas de simbolismo convencional, cuyo significado hay que aprender para comprender el signo. De esta forma, se comprueba que el signo puede absorber el potencial de activación de la imagen visual. Tiene la capacidad para transmitir relaciones con más rapidez y eficacia que una cadena de palabras.

Algunas de la ejemplificaciones dadas por el profesor Brizuela fueron el hecho de que antes a la fotografía se le consideraba a un nivel de cero representación, es decir que no tenía sobre interpretación de símbolos, sin embargo resulta ser falso, ya que siempre hay una manipulación por parte del fotógrafo al momento de tomar decisiones para realizarla.

Entre más evidente sea el código que se usa, la polisemia es mayor. Entre más cerrados sean, más se acercan a lo monosémico, como lo son las letras o los números.

En resumen, la imagen tiene la propiedad de:
  1. Activar emociones.
  2. Representar relaciones.
OP. Estoy de acuerdo en que debe haber una complementación entre la imagen visual y la palabra escrita, más en nuestra profesión como diseñadores de información, dónde la transmisión del mensaje debe ser precisa, funcional y lo más clara posible, libre de interpretaciones que confundan al usuario del mensaje principal a comunicar, buscando la mejor solución para llegar a nuestro objetivo, ya sea de forma monosémica o polisémica.

Otros links...
http://xoomer.alice.it/kareninazoom/mATISS.htm

Gombrich, E.H. La imagen visual, su lugar en la comunicación. E. Debate: Madrid, 2000.